No future (by Ignacio Cantisano)

Los pobres – una palabra que con gusto usan muchas ideologias, teologias y religiones.

Da limosna a los pobres y cumplis con la voluntad de los dioses y profetas y tendrás un tesoro y un lugar en el cielo.”

Los pobres como masa revolucionaria, los pobres como lugar en que se revela Dios.

Los pobres como violadores, asesinos y chorros.

Los pobres como consumidores de drogas, de televisión y comida chatarra.

Los pobres como olvidados de la historia, perdedores, los que colectan basura, los que viven en la basura y los que son basura.

Los pobres como motivo romantico, los pobres como parte de una cultura, como tango, cumbia, reggaeton y los pobres en la televisión cultural.

Los pobres como recomendación especial en la guia turistica.

Los pobres como objeto en los discursos cientificos sobre el tema “Los pobres como sujeto”.

Los pobres como excusa y estadistica, los pobres como noticia y proyecto politico.

Los pobres

                los pobres

                                  los pobres.

¿Y quienes son estos pobres ominosos de que todos hablan (tambien yo)?

¿Victimas?

                ¿Chivo expiatorio?

                                               ¿Un peligro?

¿Acaso estos pobres no tienen voz propia?

¿Acaso los pobres de verdad son una masa pasiva?

¿Acaso no hacen nada, no actuan, no aspiran por nada?

A lo mejor no existen estos pobres, por lo menos no como parte de ideologias y discursos.

A lo mejor realmente hay simplemente seres humanos

que empobrecen o que nacen, viven y mueren en pobreza.

Seres humanos que tienen una voz,

una historia,

un deseo de vivir, cual les empuja hacia adelante y cual los hace sujetos y actores.

Los hace seres humanos

que sobre todo quieren vivir en dignidad,

que roban, aman, discriminan, tienen miedo

y que quieren cambiar su presente y dar un futuro a sus hijos.

Los hace seres humanos

que mienten, creen en divinidades,

se refugian en mundos paralelos,

celebran fiestas,

se sienten como en el exilio y extraños adonde viven

y ahorran para poder comprarse un televisor.

Los limites de mi lenguaje son los limites de mi mundo

dijó alguna vez un filosofo

y creo que cuando dejamos de hablar sobre los pobres

como si solamente fuesen un objeto pasivo y un argumento en mi punto de vista

nos acercamos un poco mas a un mundo mas inclusivo y justo.

Y como tantas veces ahora tambien es cierto que

hablar con” es mejor que “hablar de”.