Todos los dias tengo que darme cuenta cuan dificil que es, querer buscar y reconocer a Dios en medio de mi vida. A veces seriamente me pregunto si Dietrich Bonhoeffer no tenía presentes los limites de la posibilidad de apreciar la mismisima presencia de Dios cuando dijó “No recien en los limites de nuestras posibilidades sino en medio de nuestras vidas tenemos que reconocer a Dios.” ¿Acaso Bonhoeffer no se daba cuenta de los costumbres automatizados del dia a dia, de las estructuras, las obligaciones y deberes, del estar limitado por turnos?

Por la mañana el despertador me saca del sueño, el te negro me despierta antes de entregarme al bullo de la calle y al diluvio de imagenes publicitarios. Apurado me trago la comida al igual que textos teologicos cuales deberian formarme pero cuales me aplastan a veces. Al final del dia refugiarme en mi cama y despues todo empieza de vuelta. ¿Como querer y poder buscar y reconocer a Dios aquí y ahora en medio de todo eso? En fin ¿no es mas facil buscar a Dios a traves de una retrospectiva fugaz en algun lugar de mi biografia y entre recuerdos? ¿No es mas facil buscar a Dios con una mirada desesperadamente optimista en un futuro nebuloso?

Pero creo que Bonhoeffer – siendo cautivo de un carcel muy concreto y real – conocio bastante bien al carcel abstracto pero tambien real del dia a dia. Y justamente ese conocimiento veia la necesidad humana de tener que reconocer a Dios aquí y ahora en medio de la vida. De hecho ¿que sentido tiene buscar al dios vivo y cercano en algun lugar del pasado siempre lejano y apagado? ¿Que sentido tiene tirarme hacie adelante y refugiarme en un Dios futuro y desconocido? Nada de eso puede ser el fin del cuento porque ambas “soluciones” dejan a todo tal cual como esta y me convierten en objeto pasivo sin posibilidades de cambiar cosa alguna en todo esto.

Presenciar a Dios por la mañana y en los pajaritos y en el primer respiro consciente como aquel que hace cada dia nuevo; reconocer a Dios en una cena compartida con otros seres humanos y con agradecimiento como huesped y aquel que crea unión y comunidad; experenciar al Dios de la esperanza viva en la lucha de seres humanos por justicia y paz, concretamente donde viven dia a dia; acoger a Dios como bello, amor, fantasia y palabra a traves de la musica, la poesia y del arte es dificil sin duda.

Pero no queda otra, aquí y ahora quiero buscar a aquel de quien depende mi vida y quien me hace responsable por mi vida y todo lo que me rodea. En este sentido:

No son míos los días que el tiempo me quitó.

No son míos los días que aún están por venir.

El instante es mío, y si presto atención a él,

mío será aquel que hizo el tiempo y la eternidad.

(Andreas Gryphius)