Los lapices seguimos escribiendo (by Tomy Lucadamo)

Los poderosos temieron tanto al simple e indefenso recuerdo.

El recuerdo

de un tiempo en que no era natural que los varones deberian partir a la guerra

de un tiempo en que sentirse libre y seguro no implicaba un gran hermano en forma de agentes de seguridad y soldados en cada esquina

de un tiempo en que el Otro cultural, social y sexual no tenia que ser sacrificado para el bien de la sociedad y de la economia.

Los poderosos temieron tanto al simple e indefenso recuerdo

que decretaron llamarlo recuerdo peligroso

y quemar libros y hacer desaparecer rostros y cuerpos.

Pero el “recuerdo peligroso” pasó como susurro de boca a boca

como sombra de muro a muro

como mercancia de contrabando de mano a mano

como secreto de memoria a memoria

hasta llegar al oido de los poderosos como grito

que perforo sus pensamientos y ordenes y codigos y leyes.

Y como huyeron aturdidos

hoy en dia al simple e indefenso “recuerdo peligroso”

le agradan las voces que gritan

los muros que hablan

las manos que se juntan

las memorias que se cantan;

porque los poderosos temen todo lo que les aturde.